
Ahora es troquel...espejo en el que se miran los que sueñan...
Creo que por mucho tiempo me será difícil hablar de otra cosa que no sea Cuba. Así que compañeros, paciencia. Después de una intensa caminata durante 4 meses en la Isla hoy sólo veo y respiro esos rincones, esas historias, esos rostros de occidente a oriente. Estoy recién procesando una parte de la travesía. Lentamente iré transcribiendo algunos manuscritos que iban surgiendo en Caimito, La Habana, Santiago, Camaguey y Santa Clara.
Costó, pero salió. Sin exagerar venía planificando este viaje hace 10 años. Me imaginé innumerables veces un primero de mayo en la Plaza de la revolución. Ese día donde el pueblo marcha voluntariamente para celebrar. Trabajadores, estudiantes, niños y abuelos con pancartas en mano ratifican un sistema para muchos cuestionado. Bueno, el primero de mayo del 2008 estuve con mi banderita acompañada de 200 brigadistas de 23 países del mundo y de un millón de cubanos que decían: “¡Viva el primero de mayo!”, “Los jóvenes no fallaremos”, “Hasta la victoria siempre”, “Patria o muerte”, “Fieles a sus ideas”, “no debemos olvidar a los que lucharon por una causa justa y solidaria” en un lienzo con el rostro de Salvador Allende; para sentenciar con: “Unidad, firmeza y Victoria”.
Se me eriza la piel recordar ese día. Son tantas las imágenes, las consignas, la fuerza, la poesía… es tan esperanzador y revitalizador ser parte de ese momento histórico, que por lo demás en el año 49 de la revolución tiene otra connotación. Fue tanta la convicción reflejada ese día, un paseo por diversas emociones, abrazos, lágrimas, sonrisas, gritos, fervor, es inmensa la fortaleza del pueblo cubano y fuimos muchos los que ese día sin importar las banderas, de diversas latitudes celebramos y dijimos… somos parte de ustedes.
Cuando pienso en Cuba me acuerdo de la película de Aristaraín “Un lugar en el mundo” porque creo que nacemos en un lugar determinado, pero nos reencontramos en otro, nos vemos reflejados en otro y no entendemos cómo y por qué nos sentimos tan parte de ese otro lugar. Yo ya lo presentía, pero la realidad puede mostrarte otra cosa, en mi caso lo confirmé. Y de verdad que se siente una gran tranquilidad saber que ese lugar o “nuestro lugar”, existe.
“Cuba está aquí, la vemos, la tocamos,
es el sueño de ayer que ya no es sueño.
Con el crujir de dientes, los puños apretados de ayer,
cargamos los fusiles.
Con la rabia hasta el llanto de ayer, y con la angustia, la
emponzoñada cólera, el no poder ya más de ayer, los engrasamos.
Cuba está aquí, la vemos, la tocamos, es el sueño de ayer que ya no es sueño.
Ahora es troquel, matriz, molde acero, espejo en el que se miran los que sueñan.
¡No volverá a ser sueño!”
“Ese vagar sin rumbo por nuestra `Mayúscula América' me ha cambiado más de lo que creí”, escribió el Che después de atravesar el continente sudamericano en motocicleta y en los más disímiles medios. Hoy, me pasa un poco lo mismo.
Costó, pero salió. Sin exagerar venía planificando este viaje hace 10 años. Me imaginé innumerables veces un primero de mayo en la Plaza de la revolución. Ese día donde el pueblo marcha voluntariamente para celebrar. Trabajadores, estudiantes, niños y abuelos con pancartas en mano ratifican un sistema para muchos cuestionado. Bueno, el primero de mayo del 2008 estuve con mi banderita acompañada de 200 brigadistas de 23 países del mundo y de un millón de cubanos que decían: “¡Viva el primero de mayo!”, “Los jóvenes no fallaremos”, “Hasta la victoria siempre”, “Patria o muerte”, “Fieles a sus ideas”, “no debemos olvidar a los que lucharon por una causa justa y solidaria” en un lienzo con el rostro de Salvador Allende; para sentenciar con: “Unidad, firmeza y Victoria”.
Se me eriza la piel recordar ese día. Son tantas las imágenes, las consignas, la fuerza, la poesía… es tan esperanzador y revitalizador ser parte de ese momento histórico, que por lo demás en el año 49 de la revolución tiene otra connotación. Fue tanta la convicción reflejada ese día, un paseo por diversas emociones, abrazos, lágrimas, sonrisas, gritos, fervor, es inmensa la fortaleza del pueblo cubano y fuimos muchos los que ese día sin importar las banderas, de diversas latitudes celebramos y dijimos… somos parte de ustedes.
Cuando pienso en Cuba me acuerdo de la película de Aristaraín “Un lugar en el mundo” porque creo que nacemos en un lugar determinado, pero nos reencontramos en otro, nos vemos reflejados en otro y no entendemos cómo y por qué nos sentimos tan parte de ese otro lugar. Yo ya lo presentía, pero la realidad puede mostrarte otra cosa, en mi caso lo confirmé. Y de verdad que se siente una gran tranquilidad saber que ese lugar o “nuestro lugar”, existe.
“Cuba está aquí, la vemos, la tocamos,
es el sueño de ayer que ya no es sueño.
Con el crujir de dientes, los puños apretados de ayer,
cargamos los fusiles.
Con la rabia hasta el llanto de ayer, y con la angustia, la
emponzoñada cólera, el no poder ya más de ayer, los engrasamos.
Cuba está aquí, la vemos, la tocamos, es el sueño de ayer que ya no es sueño.
Ahora es troquel, matriz, molde acero, espejo en el que se miran los que sueñan.
¡No volverá a ser sueño!”
“Ese vagar sin rumbo por nuestra `Mayúscula América' me ha cambiado más de lo que creí”, escribió el Che después de atravesar el continente sudamericano en motocicleta y en los más disímiles medios. Hoy, me pasa un poco lo mismo.
2 comentarios:
seguro leeré cada una de las letras de un viaje inolvidable.... espero algún día vivienciarlo,
saludos
vivenciarlo
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